Domingo, 9 de Junio del 2019

SILENCIOS

SILENCIOS

Silencios ¿Qué le pasa a nuestra Humanidad? ¿Cuántas veces se reirá el silencio en cada uno de nuestros tropiezos? ¿Acaso la vida humana ha perdido el estatuto de dignidad y santidad? Después de muchos días, eternos para muchos, tres almas adolescentes yacen en la nada de la vida y la muerte. Ellos, sin desearlo, sin provocar movimiento alguno, sin blasfemar ni incitar el odio, caen en manos ensangrentadas de odio irracional, en un mundo oscuro y opaco que sólo se mira a sí mismo. Nuevamente las eternas preguntas que datan hasta de los propios Salmos: ¿Por qué? ¿Cuál es el sentido? ¿De dónde habrá de venir mi ayuda? Oscuridad, perplejidad, desolación, impotencia, angustia eterna… ¿Cómo consolar a sus familiares y amigos? ¿Cómo transmitir esperanza replegando la tirana sensación de ira y los malévolos deseos de venganza? Que el mundo despierte de su letargo Que los hombres que son dignos y que exaltan la vida se pongan de pie y pronuncien con esperanza: ¡Basta de derramamiento de sangre inocente! Que el Eterno otorgue fortaleza a los pueblos, y protección y consuelo para los deudos “Ten esperanza en el Creador. Que tu corazón tome aliento y se fortalezca al confiar en el Todopoderoso” (Salmo 27)

Un mundo enceguecido... la parcialidad, los prejuicios, la condena... Cuán difícil es creer en la Humanidad cuando la misma se ve invadida en odio y ensimismamiento. ¿Acaso los acontecimientos de la historia permitieron aprehender los términos "libertad", "derecho", "democracia"? La apatía que se adopta ante todo aquello que pasa lejos de los intereses de uno, quedan anulados para la conciencia, reducidos a una rápida lectura superficial, lejana y vaga de acontecimientos que derraman odio y destrucción. Sabemos bien en cuántas naciones hoy hay deshumanización. De alguna manera se renueva aquella antigua narración sobre el comienzo de la vida humana, descripta en el Génesis. La primera, sobre Adán y Eva que, luego de haber sido sorprendidos ante la transgresión, sus respuestas habían sido: -Yo no fui! Fue ella! De igual manera lo aprendieron sus hijos. Caín, luego de la trágica escena destructiva, respondió: -¿Acaso soy el guardián de mi hermano? Hay esperanzas. Existen aun posibilidades de cambio. ¿Cómo? Siguiendo las enseñanzas de los Sabios, que dijeron: El mundo se sostiene por tres pilares: La verdad, la justicia y la paz. Solo será cuestión de decidir llevarlo a cabo...